Todos nosotros, en especial las chicas, soñamos con una historia de amor, no importa el tamaño o la edad, soñamos, simplemente soñamos. Tenemos una ilusión de que en algún momento alguien va a venir a buscarnos, a cambiar nuestro sentido orientación, que nos haga olvidar y dejar todo atrás, que llegue a salvarnos de nuestra propia búsqueda de un sentimiento, que nos saque de ese deseo delirante a algo inesperado, desconocido y emocionante, eso que en una sola cosa te haga tener muchas sensaciones y simultáneamente te haga oler, acariciar, oír, ver, en un todo sentir, un movimiento constante, que te hace paralizarte y detallar esos supuestos cinco sentidos, que combinados te hacen llegar al éxtasis aunque el solo presenciar esa combinación ya es ingenuamente el centro del placer.
Alguna vez te has preguntado ¿Por qué todas las chicas lloran en las situaciones de romance?, Bien sea por una película, un regalo, una canción, un lugar, pues son solo excusas para concentrar en lágrimas nuestra melancolía ya nos sentimos presas de ese momento y aunque del todo no sea verdad, consideramos estar en la misma situación o al menos quisiéramos estar en ella.
Y cuando alguien nos da una ligera muestra de afecto o atracción ay creemos que es el ser esperado con anhelo, mentidas dentro de nuestra desesperación que nubla nuestros pensamientos, que nos hace ser las escritoras de un cuento de hadas que es solo eso… un cuento que nunca escapara de su absurda realidad, pues no existe. El final feliz; es el desamor, el cual elimina la esperanza que sustentamos desde niñas para así no lograr notar cuando nuestro verdadero caballero noble con armadura de hojalatas y corazón gigante o el príncipe de cabellos rubios y caballo blanco este justo frente a nosotras buscando llamar nuestra atención con simples gestos o con presentes dignos admiración, pero no, nuestro corazón se transformado mas bien en una coraza impenetrable ha bajado nuestra sensibilidad, ya ni el más sublime de los detalles nos hace suspirar frente al rostro de ese que confía en que podrá hacernos lo mismo. Solo cuando el silencio es nuestra compañía lo apartamos con llantos y quisiéramos saber ¿Qué hubiese pasado al dejarnos llevar…?
Si alguna vez te ha invadido esa duda de pensar en lo que no has hecho y quisiste hacer, como expresar tus sentimientos, púes no siempre es tan bueno, el decirlo te quita un peso de encima pero afrontarlo aumenta las tensiones, te hace sentir ansiedad entonces te decides y lo dices, y resulta que el efecto no es el codiciado lo cual hace aumentar tu tristeza, esas palabras queman tu sonrisa por dentro sin embargo por fuera broten en tus labios las cenizas en muestras falsas de felicidad. Solo en tu imaginación esta la otra cara de la moneda, hazla girar perpetuamente para no afrontar la realidad.
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